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domingo, 24 de agosto de 2008

Entre otras razones

Moda y rebeldía mueven a muchos a tatuarse

• Un joven psicólogo realizó una investigación sobre la práctica del tatuaje en Costa Rica, a partir de la cual desarrolló un documental que será presentado el 28 de agosto


Los diseños están muy estereotipados, mientras las mujeres prefieren dibujos femeninos y pequeños, los de los hombres son grandes e impactantes.
Para muchos el tatuaje es un arte, para otros no es más que el deseo de dejar impreso un recuerdo en la piel, pero otras personas no lo ven con buenos ojos e incluso discriminan a quienes tienen dibujos de este tipo en su cuerpo, lo cierto es que la práctica del tatuaje va en aumento.

La moda, los conceptos significativos para cada persona, la trasgresión social o la rebeldía, la búsqueda del fortalecimiento de la autoimagen, el deseo de mejorar la imagen corporal y la relevancia que hacen del papel del dolor son las principales razones que mueven a muchas personas a realizarse un tatuaje.

Esta es parte de las conclusiones de una investigación que realizó el joven Marioalonso Madrigal en su tesis de psicología a partir de la cual efectuó el largometraje documental “Ta tau” sobre la práctica del tatuaje en Costa Rica y que se estrenará el próximo 28 de agosto en la Sala Calle 15 a las 7 p.m.

La película tiene información sobre la historia del tatuaje, así como un análisis del fenómeno en la actualidad, los motivos que llevan a las personas a esta práctica, su significado en el ámbito psicológico, el rol que juega el dolor, los riesgos, las técnicas que se utilizan y los procedimientos existentes para eliminarlos.

Estudio

La tesis se basa en entrevistas realizadas a ocho jóvenes (cuatro mujeres y cuatro hombres) que contaban con uno o varios tatuajes en su piel y quienes explicaron a Madrigal las razones que les motivaron a hacerse el grabado y el significado que tiene para ellos el dibujo representado.

En cuanto a diseños, Madrigal explicó que son variados pero que están muy relacionados a la feminidad y la masculinidad pues por ejemplo, los varones recurren a dibujos grandes y de figuras que impresionan como dragones, mientras que las mujeres son más delicadas y buscan mariposas, flores y hasta diseños relacionados con la pareja, pero también, son más de connotación sexual.

“El hombre se tatúa para reforzar la masculinidad, la mujer vincula el tatuaje con la pareja. Los diseños son muy estereotipados, hay algunos que se ponen de moda y también las partes del cuerpo en que se hacen; pueda que tatuarse el pecho en la actualidad sea mal visto pero no lo es en la parte baja de la espalda”, afirmó Madrigal.

Los jóvenes entrevistados son de la Aurora de Heredia y no participan en el largometraje pues pidieron reservar su identidad, sin embargo, las conclusiones de la tesis dieron pie para la realización del documental que incluye a tatuadores y dermatólogos, entre otras personas.

Obra

Según se da a conocer en la película, el tatuaje tienen más de cinco mil años de existencia, esto porque diversas investigaciones apuntan a que la Momia de Similaun tenía un tatuaje en su espalda; en América, diferentes tribus de indígenas se tatuaban. En la década de los 90’s se dio un estallido por la influencia de cantantes de rock, actores y en general, hubo una gran comercialización del tatuaje.

Además, Madrigal demuestra cómo se elaboran los tatuajes, las técnicas que se utilizan, las máquinas que se emplean para su realización así como situaciones curiosas que se dan en la actualidad como el que los tatuajes se están empleando como una forma de publicidad.

Un dato importante que resalta Madrigal en el documental, es que aún existe la creencia de que el tatuaje se relaciona a un ambiente carcelario, sin embargo, asegura que los privados de libertad son un grupo de personas que pueden hacerse un tatuaje pero en realidad cualquiera se lo puede realizar.

“El mito de que los que se tatúan son criminales viene de Oriente, cuando las autoridades tatuaban a los reos para excluirlos e identificarlos pero luego ellos mismos comenzaron a hacerse para provocar temor en la población, por ello la asociación que se hace. Pero no solo las personas con tendencias delictivas se pueden tatuar, hay de todas clases sociales, estratos y edades, incluso altos gerente de empresas”, agregó Madrigal.

Aún vigente

Madrigal aseguró que este mito aún sigue vigente, tanto así que en la mayoría de centros de trabajo se prohíbe contratar a personas que tengan tatuajes.

“Es un mito mezclado con verdad porque, si hay jóvenes que para aliarse con pandillas se tienen que tatuar, eso es real, pero lo irreal es creer que todas las personas lo hacen por esa razón. Hay ciertas consideraciones sociales negativas hacia el tatuaje, algunos lo ven como algo feo y se critica a quien lo hace”, manifestó.

Una situación particular que ocurre en algunas personas que se tatúan es el arrepentimiento pero esto sucede más en quienes lo hacen por moda porque se cansan de verlo, también hay quienes se arrepienten porque se sienten mal con el rechazo de los demás, o por que no quedaron como quisieron. La técnica más moderna y efectiva para eliminar un tatuaje es el láser.

Por su parte, la investigación revela que los tatuadores ven su trabajo como algo serio, como arte y como un oficio profesional, otros como un estilo de vida, a algunos les molesta que las personas se tatúen por moda y más aún a los colegas que lo hacen porque lo ven como un daño a la profesión.

Queda claro que cualquier persona puede tatuarse, de diferentes estratos sociales y también de distintas edades, aunque el grueso de quienes lo hacen son jóvenes y adultos jóvenes.

Documental

El largometraje “Ta tau” que habla sobre la práctica del tatuaje en Costa Rica, se estrenará el próximo jueves 28 de agosto en Sala Calle 15 a las 7 p.m., ubicada al costado sur de la plaza de la Democracia. El objetivo del trabajo es simplemente dar a conocer el trasfondo psicológico y social de esta práctica. Si desea más información puede llamar al 83 30 49 16.

Alcohol y marihuana

Consumo de drogas ilícitas y lícitas en jóvenes tiende al aumento

• La principal fuente por medio de la que los jóvenes adquieren este tipo de sustancias es de sus mismos compañeros o amigos, de ahí la necesidad de reforzar en prevención

• La población femenina se está convirtiendo en un grupo de riesgo cada vez más fuerte en consumo de alcohol y fumado

El fumado se ve con mayor frecuencia en mujeres, ellas se están convirtiendo en un grupo vulnerable.
El consumo de sustancias lícitas como el alcohol y de ilícitas como la marihuana, tienden a aumentar entre los jóvenes y lo más preocupante es que las la principal fuente de donde las adquieren es de sus mismos amigos y compañeros de clase, por ello la importancia de prevenir.

Los adolescentes y jóvenes están cada vez más expuestos a estos peligros, de ahí que las autoridades en el tema y los padres de familia refuercen las medidas de prevención pero sobre todo, que le brinden a esta población herramientas efectivas para que puedan rechazar las drogas. Y es que las consecuencias de un inicio temprano de consumo son aún más negativas y las posibilidades de llegar a una adicción son mayores, a nivel físico y emocional el deterioro es mucho mayor y por lo general, los estudios y las metas que el joven tenía quedan en el olvido. “En aspectos orgánicos se presentan problemas en el sistema digestivo como gastritis, nauseas, vómitos y diarrea, como son jóvenes el cuerpo no aguanta más, a largo plazo el daño se va acumulando y tienen más consecuencias a nivel hepático y otros órganos”, manifestó la directora ejecutiva del Instituto sobre Alcoholismo y Farmacodependencia (IAFA), Giselle Amador.

Tendencias

Amador dijo que la droga ilícita de mayor uso en los jóvenes de colegio es la marihuana y según manifestó un 12% refiere haberla fumado una vez en la vida. El consumo activo es de 4% y se da más en hombres que en mujeres. “En un estudio realizado anteriormente se hablaba apenas de un 5,5%, es decir, se compara con esta encuesta se ve un aumento de consumo de marihuana. Esta droga es la puerta de entrada a otras drogas ilícitas, no porque se desarrolle necesidad de consumirla sino que quien distribuye marihuana distribuye de todo y la mayoría de jóvenes terminan consumiendo cocaína y crack”, indicó Amador. Según la especialista, contrario a lo que se dice, la marihuana sí produce adicción física ya que un alto porcentaje de jóvenes no podrán dejarla, también disminuye las defensas y por eso se producen más infecciones, también hay complicaciones a nivel respiratorio. “En los que se desarrolla adicción a la marihuana abandonan los estudios y tienen tendencia a no hacer nada, ni trabajar ni estudiar. La tendencia es el aumento en consumo de alcohol y marihuana, el tabaco presenta una estabilización. Las mujeres son un grupo de riesgo cada vez más expuesto”, manifestó Amador.

Lícitas

El consumo de alcohol una vez en la vida es de 58% y activo (consumo en los últimos meses) es de 25%.

“Los jóvenes se están embriagando lo que hace que estén expuestos a muchos riesgos como accidentes, relaciones sexuales sin protección por lo que es mayor peligro es de adquirir enfermedades de transmisión sexual y embarazos no deseados, tienen problemas en el estudio y malas relaciones familiares”, indicó.

No se presenta una diferencia de consumo en cuanto a género pues hombres y mujeres están tomando por igual, situación que antes no se presentaba. Las razones por las que la población femenina consume más alcohol son varias, entre ellas que ahora son más autónomas, independientes y que ya no hay resistencia social.

En cuanto al fumado hay disminución tendencia gracias a todas las campañas que se han realizado a favor de espacios libres de humo y la concientización que se ha hecho sobre las consecuencias del cigarrillo. Según Amador el fumado en jóvenes disminuyó en un 20% y en estudios anteriores era de 22% (prevalencia de vida).

“Todos los estudios hablan de un aumento en el fumado en mujeres adolescentes y en menores de 30 años. En general la dependencia al tabaco es más problemáticos en personas jóvenes porque se hacen adictos a la nicotina y las consecuencias a nivel físico se presentarán más temprano”, aseveró.

Prevención

Las causas por las que se ha presentado un aumento en el consumo de este tipo de sustancias son diversas, Amador apunta a los cambios negativos que han sufrido las familias, las desprotección al adolescente en comparación a años anteriores, pero también una mayor oferta a pesar de que la venta a menores de alcohol por ejemplo, está prohibido.

“La familia cambió porque dejó de aplicar límites claros, no solo dejó de dar amor y afecto sino que también ya no aplica normas que son necesarias para poder administrar su libertad. También es claro que los jóvenes están más expuestos al consumo, por ejemplo las barras libres promueven el consumo de alcohol”, recalcó Amador.

La especialista dijo que están desarrollando programas como “Valerme por mí mismo” con el cual le brindan a los niños y adolescentes herramientas para fortalecer sus habilidades sociales con el fin de que sean capaces de rechazar las drogas.

Para el próximo año realizarán módulos para los padres de familia a fin de que también tengan herramientas para poder fortalecer a sus jóvenes en prevención.

domingo, 10 de agosto de 2008

Las canciones agresivas provocan reacciones violentas entre los jóvenes


Un estudio de la Universidad de Iowa comprueba la relación entre las canciones violentas y la agresividad juvenil

Un estudio realizado en la Universidad de Iowa ha establecido por primera vez una relación directa entre las canciones violentas de algunos grupos musicales y las reacciones agresivas de los jóvenes. Cinco experimentos diferentes establecieron que la influencia negativa afecta a los jóvenes independientemente de su personalidad y que el efecto acumulativo que ejercen las canciones con la tele, el cine y los videojuegos provoca el peor resultado. Por Vanessa Marsh.

La música popular puede provocar violencia entre los niños y los jóvenes, según un estudio realizado por pediatras de la Universidad de Iowa.

Los investigadores han comprobado que los chicos y chicas se vuelven más agresivos a medida que escuchan canciones escandalosas, lo que descubrieron utilizando creaciones de grupos de rock duro y de raperos.

Estas canciones aumentan los pensamientos y sentimientos agresivos de los jóvenes, lo que corrobora una constatación anterior que detectó las mismas reacciones infantiles ante determinados programas de televisión, películas y videojuegos: los pensamientos agresivos desencadenan reacciones agresivas.

Esta investigación se ha centrado sin embargo en las letras de las canciones más populares del momento entre la población infantil y juvenil, lo que hasta ahora no había sido analizado.

Conclusión taxativa

La conclusión taxativa del estudio es que la letra de las canciones violentas influyen en la mente de los adolescentes y pueden resultar tóxicas para su bienestar emocional, lo que constituye una rigurosa llamada de atención para padres, tutores y educadores. La investigación se basó en cinco experimentos diferentes pensados para establecer la posible relación que podría generarse entre la violencia de las canciones populares y los pensamientos y sentimientos de los chicos y chicas objeto del experimento. En el primer experimento pidieron a estudiantes universitarios de ambos sexos que escucharan, unos canciones de contenido violento, y otros canciones no violentas, y que a continuación respondieran a un cuestionario. Los jóvenes que escucharon canciones violentas reflejaron niveles más altos de hostilidad en el cuestionario que respondieron a continuación, que los otros jóvenes entretenidos en canciones no violentas. Los niveles más altos de hostilidad los reflejaron las chicas.

Cualquier personalidad

En el segundo experimento, los dos grupos de jóvenes escucharon las mismas canciones, pero los que habían disfrutado con anterioridad las letras violentas, atribuyeron significados agresivos a palabras ambiguas de las nuevas canciones. El tercer experimento permitió descubrir que los jóvenes que habían escuchado las canciones violentas leían las palabras relacionadas con la agresividad con mucha más agilidad que las palabras ajenas a la agresión. El cuarto experimento desveló que las canciones violentas ejercen el mismo efecto en los niños y jóvenes independientemente de que sean serias o cómicas.

El quinto experimento ratificó por último que las canciones violentas generan hostilidad en los jóvenes, independientemente de la personalidad de cada uno.

Validez general

La importancia del estudio radica, sobre todo, en su solidez, ya que cinco experimentos diferentes arrojaron el mismo resultado. Además, puso de manifiesto que la influencia negativa de este tipo de música afecta por igual a todos.

Los autores llaman la atención de que el peor resultado sobre la mente de los niños y jóvenes lo produce el efecto acumulativo que ejerce la cultura musical de la violencia, que se une a lo que aporta el cine, la televisión y los videojuegos.

El estudio de la Universidad de Iowa, publicado en la revista Journal of Personality and Social Psychology, constituye el último eslabón de las señales de alarma que desde diferentes estamentos sociales se emiten para llamar la atención sobre la influencia de determinados ingredientes de nuestra cultura sobre niños y jóvenes.

Otros síntomas

La Asociación Americana de Pediatría recuerda a su vez que más de mil estudios demuestran la relación directa que existe entre la violencia mediática y las reacciones agresivas de los jóvenes. El pasado noviembre también se hizo público en Francia el Informe Kriegel sobre la violencia en la televisión que ha sembrado una ardua polémica porque sus recomendaciones se sitúan al borde de la libertad de expresión. En España acaba de presentarse la iniciativa Internet Segura, un programa de sensibilización que tiene como misión promover el buen uso de Internet y generar una cultura de responsabilidad, que permita a niños y adolescentes beneficiarse cada vez más de la red, eludiendo los peligros que acechan a los más débiles en la navegación.

Son algunos de los síntomas de la preocupación reinante en determinados estamentos sociales que, sin embargo, encuentran dificultades para actuar debido a la complejidad que representa una regulación de algo tan singular como es la cultura.

Extraído de tendencias21.net
Artículo de: Vanessa Marsh

Lo que los adolescentes esperan escuchar



Cinco mensajes que quieren oír ¿Los pronunciamos alguna vez?

¿De qué hablamos con nuestro hijo adolescente? Quizá, lo primero que se nos venga a la cabeza sean los gritos a causa de las notas o porque el fin de semana ha llegado más tarde de lo habitual a casa. A veces, intentar comunicarse con un adolescente en crisis es una de las tareas más difíciles.

Si nos descuidamos, nuestra relación puede reducirse peligrosamente a reconvenciones y críticas...

Y, sin embargo, nuestro hijo tiene unas necesidades especiales de comunicación: espera que tomemos la iniciativa.

A lo largo de las siguientes páginas describiremos en detalle los cinco mensajes que la mayoría de los adolescentes - nuestro hijo también - están deseando oír de nuestros labios. Sus necesidades especiales de comunicación requieren de nuestra parte una postura más activa.

ORGULLO

MENSAJE PRIMERO: "Estoy orgulloso de ti".

Con esta frase tan simple, ayudamos a construir la autoestima de nuestro hijo. Es probable que se la digamos cuando consigue algún éxito, pero un adolescente la necesita especialmente cuando falla. Estamos orgullosos de él porque es nuestro hijo... y no hacen falta más motivos. Y, sin embargo, muchos adolescentes de hoy en día pueden no tener la suerte de escuchar este mensaje a menudo.

Deberíamos estar orgullosos de nuestro hijo y reconocerle por lo que es y por los esfuerzos sinceros que hace por mejorar, sin compararle con otros y sin establecer metas arbitrarias como sacar todo sobresaliente, por ejemplo. Sentirse orgulloso de un hijo no debería de los puntos anotados en un partido de baloncesto, por ejemplo, ni de las notas conseguidas.

Puede que resulte difícil estar orgulloso de un hijo cuando toma decisiones equivocadas o cuando falla. Sin embargo, nunca, nunca, debemos permitir que se esfume el cariño. Cuando falle, no diremos: "no llegarás nunca a ninguna parte". Un simple descuido y cuatro o cinco palabras pueden llegar a herirle profundamente. En nuestro hijo adolescente hacen el efecto de: "estoy disgustado contigo como ser humano".

AQUÍ ESTOY

MENSAJE SEGUNDO.

"Puedes acudir a mi para que te haga falta; siempre estaré aquí para escucharte".

Un adolescente da mucha importancia a poder acudir a sus padres cuando existen problemas; aunque exista rebeldía, en los momentos difíciles necesita tener una seguridad: "mis padres están ahí". Sin embargo, si no le prestamos atención cuando lo está pasando mal, le estaremos dando una buena razón para que se las apañe por sí solo y busque consejo y ayuda en otros lugares.

Hay que escucharles, sin querer hablar y pontificar continuamente. Así, dejamos claro a nuestro hijo que: "Eres importante para mi", "me preocupo de las cosas en las que tú estás interesado", "me gusta escuchar tus ideas y opiniones". Escuchar con atención también estimula el deseo de hablar de los hijos. Se construye un ambiente de respeto y afecto mutuo.

COMPRENSIÓN

MENSAJE TERCERO: "Quiero comprenderte"

A veces, es frustrante ser padre. Continuamente oyendo los prejuicios de los quinceañeros que afirman que somos una generación antigua y que no les comprendemos... No hay duda; es difícil comunicarse con los adolescentes.

Muchas veces, cuando nuestro hijo nos acusa de que no le comprendemos es tan sólo una manera de defenderse. Confunde "no comprender" con "no estar de acuerdo", por lo que no hemos de dejar que nos manipule. Si nos acusa de que no le comprendemos, hemos de decir a nuestro hijo que nos ayude: "Quiero comprenderte, cuéntame más, que sientes...".

Si tenemos la sospecha de que lo único que ocurre es que simplemente no estamos de acuerdo con él, podemos repetir lo que nos dice, sus argumentos, sus ideas, hasta que se dé por satisfecho y entonces: "Ves que comprendo lo que quieres decir y por qué; si no es así, quiero llegar a comprenderlo. Pero me parece que nuestro problema no es de falta de comprensión sino de falta de acuerdo".


CONFIANZA

MENSAJE CUARTO: "Confío en ti".

Contar con la confianza de sus padres es importante para un adolescente. "Lo más dañino que me han dicho mis padres en mi vida fue que nunca podrían volver a confiar en mí".

Nuestro hijo necesita que le digamos que nuestra confianza en él se desarrollará gradualmente en la medida que adquiera nuevos conocimientos y experiencias en esas situaciones que requieran la confianza. No podemos pretender que nuestro hijo de quince años conduzca un coche - aparte de que es ilegal - porque no tiene la experiencia necesaria que nos permita confiar en su buen juicio.

Pero hay otra razón por la que nos cuesta tanto a los padres confiar en nuestros hijos. Nos conocemos bien a nosotros mismos y, seguramente, hemos experimentado de primera mano todos los riesgos, situaciones y peligros de esta etapa. Sabemos qué fácil es ceder a las presiones del ambiente cuando no se está preparado. Esto nos previene de dar a nuestros hijos una confianza sin límites.

De hecho, no estaríamos haciendo bien nuestro trabajo de padres si permitimos que nuestros hijos se encuentren en situaciones donde el grado de riesgo es más elevado que su nivel de madurez.

CARIÑO

MENSAJE QUINTO: "Te quiero".

A veces, podemos perder muchas oportunidades de expresar amor y cariño - y de recibirlo - sólo porque no nos lo hemos propuestos como un objetivo consciente. Y, sin embargo, es el mensaje más importante que chicos y chicas quieren oír de sus padres.

El amor es el ingrediente esencial de una familia sana. Un "te quiero", dicho en voz alta y a menudo, nos ayuda a saber quiénes somos y por qué hemos nacido. Cuando un adolescente no está seguro del amor de sus padres, los otros cuatro mensajes anteriores no significan nada. Necesitan que le digan que les quieren y que se lo demuestren. ¿Cómo pueden estar seguros de que les quieren si nunca se lo han dicho? ¿Cómo pueden estar seguros si sus padres nunca pasan el tiempo con él?

La manera de demostrar el amor a un hijo se deletrea con estas letras: T - I - E - M - P - O. Darle regalos, proveerle de comida y ropa, mostrarle cariño de otras maneras está bien, pero también hay que estar dispuesto a perder tiempo con nuestro hijo adolescente: ir de pesca, ir de tiendas juntos...

Relacionarse, comunicarse, cuesta trabajo. Esto ocurre en el matrimonio, en la amistad... y en la relación entre padres e hijos. Con un adolescente cuesta más, porque crece y gana más independencia constantemente, y por eso puede llegar a frustrarnos. No dejemos que ocurra en nuestra familia.

PARA PENSAR

- ¿Habéis dicho alguna vez a vuestro hijo: "Hijo, ¿sabes que estoy orgulloso de ti, y no me importa nada más?" La palabra orgullo en este contexto se relaciona cercanamente con la de amor. Así, vuestro hijo sabrá que queréis decirle que estáis felices porque él es vuestro hijo.

- Cuando mejoréis vuestro modo de escuchar, vuestro hijo también aprenderá a escuchar mejor. Imaginad el impacto positivo que tendrá en la calidad de la conversación en vuestro hogar.

- Vuestro hijo adolescente necesita abrir una cuenta personal de autoestima basada en lo que es como persona, no por sus actuaciones diarias. Así, cuando falle, puede retirar de esa cuenta la cantidad necesaria. Si no tiene ese reconocimiento, puede acudir a lugares equivocados en su busca.

- No se trata de decir: "Comprendo exactamente cómo te sientes". Suena a querer desmarcarse de sus sentimientos y querer buscar una solución rápida al problema.

- Existe el peligro de poner un nivel demasiado alto a los hijos. Si los adolescentes llegan a creer que necesitan sacar todo sobresalientes para que sus padres les acepten, pueden deducir que a sus padres sólo les importa los éxitos... no las personas. Y así, como resultado, no intentarán hacer lo mejor que puedan.

- Es importante que le ayudéis a tener esta distinción clara en la cabeza: se puede aceptar a la persona aunque no se apruebe el comportamiento. Estáis orgullosos de él, porque en vuestro hijo, pero no de lo que ha hecho, dejándole claro que vuestro enfado se refiere sólo a sus acciones, no a él como persona.

... Y ACTUAR

Podemos ser tan despistados, ocupados en tantas cosas intrascendentes, que nos olvidemos de las necesidades comunicativas de nuestros hijos. Si disponemos de una agenda de trabajo, o un calendario que veamos todos los días, podemos hacer alguna señal para recordar: "Ojo, en esta semana no he hablado con mi hijo ni una sola vez".


CALIBRANDO EL IMPACTO DE LOS MEDIOS EN LOS JÓVENES

Más estudios apuntan los efectos negativos de la violencia en el entretenimiento

NUEVA YORK, 14 junio 2003 (ZENIT.org).- En su mensaje de hace dos domingos, con motivo de la celebración del Día Mundial de las Comunicaciones, Juan Pablo II recordaba a los medios su misión de promover la paz y la justicia.

Este año se celebra el 40 aniversario de la encíclica de Juan XXIII «Pacem in Terris», en la que el Papa pedía «buen hacer e imparcialidad» en el uso de los «instrumentos de promoción y extensión del entendimiento mutuo entre naciones». Juan XXIII criticaba «las formas de diseminar la información que violan los principios de la verdad y de la justicia, y dañan la reputación de otra nación».

Juan Pablo II comentaba que, 40 años después, el mundo todavía carece dolorosamente de paz, y que, durante este periodo de tiempo, «ha aumentado enormemente el poder de los medios de formar las relaciones humanas e influir la vida política y social, tanto para bien como para mal».

El Papa se interesaba en el uso del poder por parte de los medios para promover la paz en términos de conflictos políticos y religiosos. Ya ha sido causa de alarma la representación de la violencia por los medios en los programas de entretenimiento.

El pasado 15 de noviembre el periódico español El País sometía a examen la violencia y los medios. Señalaba la publicación de un informe por parte de una comisión del gobierno francés, en el que se afirma que la transmisión de programas violentos tiene un efecto decisivo sobre el comportamiento de los adolescentes. La comisión recomendaba que se prohibieran los programas violentos o pornográficos hasta después de las 10:30 p.m.

El informe también pedía el uso de criterios más estrictos en la clasificación de las películas. Un análisis de 102 películas mostradas en cuatro países europeos descubría que 62 de ellas habían sido clasificadas como aptas para todos los públicos en Francia. En contraste, sólo 29 recibieron tal aprobación en Gran Bretaña, 22 en Holanda y 16 en Alemania.

En España, un estudio llevado a cabo por un centro de Cataluña reveló que en el espacio de sólo una semana se transmitían un total de 608 actos violentos por las estaciones de televisión nacionales y locales, informaba El País. Dos tercios de la violencia se concentraban en la franja temporal de la tarde, cuando los niños pequeños son telespectadores. Otro estudio por una organización de consumidores afirmaba que el niño español medio habrá visto 8.000 homicidios en televisión, antes de terminar la escuela primaria.

Influenciar las vidas jóvenes

Un reciente estudio en Estados Unidos demostraba que es más probable que sean agresivos de adultos los niños que ven programas violentos, informó Reuters el 10 de marzo. La investigación fue llevada a cabo por psicólogos de la Universidad de Michigan, que entrevistaron a un grupo de niños entre los 6 y 10 años. Quince años después volvieron a hablar con ellos y examinaron sus expedientes criminales. La investigación controlaba factores tales como el estatus económico del niño, la raza, las personalidades y profesiones de los padres, y otras variables.

Los hombres, a los que les gustaban los programas de televisión con escenas violentas cuando eran niños, eran más proclives a mostrar conductas agresivas hacia sus esposas, empujar a alguien que les insultaba, multados por exceso de velocidad, o a ser condenados por un crimen. Las mujeres que gustaban de los programas violentos eran cuatro veces más proclives a tirar cosas a sus maridos, empujar o herir a alguien, ser multadas por velocidad, o cometer un crimen.

Los investigadores se asombraron especialmente al descubrir que, más que el grado de violencia, es la identificación del niño con los personajes lo que predice la agresión más tarde. «Las escenas violentas que resultan más susceptibles de modelar su comportamiento posterior son aquellas en las que ellos se identifican con quien perpetra la violencia, el agresor es recompensado por la violencia o en las que los niños perciben la escena como mostrándoles la vida como realmente es», escribían.

Otro estudio encontró que incluso los bebés son influenciados por el contenido emotivo de la televisión. Evidencias crecientes muestran que los niños pueden distinguir y descifrar señales sociales y emocionales mucho antes de lo que los científicos pensaban, informó el 21 de enero el New York Times.

Se enseñó a niños de un año de edad un vídeo de una actriz que reaccionaba ante un juguete con miedo o entusiasmo. Después de mirar las escenas, los bebés evitaron jugar con él, en los casos en que estaba asociado con el miedo, o jugaban más con el juguete con el que la actriz había mostrado entusiasmo.

«Pueden captar lo que una persona está mirando, y por supuesto, captan la emoción», decía Donna Mumme, profesora adjunta de psicología en la Universidad de Tufts y directora del estudio. «Nos resulta absolutamente impactante que con un año de edad sean capaces de recolectar mucha información de un vídeo clip de 20 segundos».

Estricnina social

La violencia en la música también es motivo de preocupación. Un comentario de Michael Prowse en el Financial Times del 10 de enero analizaba la controversia tras el asesinato de dos adolescentes de color en una fiesta de año nuevo. Tras los asesinatos, Kim Howells, ministro de cultura del Reino Unido, acusó a la música rap negra de ser la principal responsable de la cultura violenta de las armas en Gran Bretaña.

Prowse reconocía «que los artistas raperos escriben como lo hacen en parte como resultado de sus condiciones sociales objetivas». Pero, agregaba, «incluso cuando su pensamiento esté influenciado por lo que ven y oyen en las calles, sin embargo contribuyen poderosamente a la negatividad y pesimismo que los engulle».

«Cada filósofo con alguna luz sobre la condición humana ha entendido la importancia de la cultura», afirmaba Prowse. «Si somos esponjas sociales, no queremos empaparnos a todas horas de estricnina».

Los comentarios de Prowse se vieron respaldados por un reciente estudio llevado a cabo por la Asociación Psicológica Americana, informó el 4 de mayo Reuters. Los experimentos, que implicaron a 500 estudiantes de colegios, encontraron que la lírica violenta de las canciones aumenta los pensamientos relacionados con agresión y las emociones que podrían crear indirectamente un ambiente social más hostil. El estudio contradice la idea popular de que oír música enfadada y violenta sirve realmente como una catarsis positiva para la gente.

Los investigadores de la Universidad estatal de Iowa y del departamento de Texas para servicios humanos llevaron a cabo cinco experimentos. Tras escuchar siete canciones violentas de siete artistas y ocho no violentas de otros siete artistas, se les dio a los estudiantes algunas tareas psicológicas para medir los pensamientos y sensaciones agresivas. Los resultados de los experimentos demostraron que las canciones violentas llevaron a más interpretaciones agresivas de palabras ambiguamente agresivas y aumentaron la velocidad relativa con que la gente lee palabras agresivas frente a las no agresivas.

La inquietud sobre el nivel de violencia, junto con las preocupaciones sobre el mal lenguaje y el contenido sexual, ha llevado a la creación de una nueva organización en Estados Unidos llamada Common Sense Media, informaba el 21 de mayo el New York Times. La organización está planeando un sistema de porcentajes para aplicar a los medios, con base en una página web, que clasificaría los productos de entretenimiento según lenguaje, violencia, contenido sexual y temas de adultos.

Common Sense afirma que tiene un apoyo inicial de 500.000 dólares, y que quienes la respaldan le han prometido más. Entre sus partidarios están Charles Schwab, un ejecutivo de una compañía de brokers, y Philip Anschutz, el fundador de Qwest Communications International e importante propietario de estudios de cine. En la directiva están dos antiguos responsables de la Comisión Federal de Comunicaciones, William Kennard y Newton Minow.

«Queremos crear un fuerte grupo electoral para padres e hijos de la misma manera que Mothers Against Drunk Driving o la AARP han hecho», afirmaba James Steyer, fundador de Common Sense y autor de «The Other Parent» (El otro Padre), un libro sobre los efectos de los medios en los niños.

El mensaje del Papa para el Día Mundial de las Comunicaciones hacía notar que los medios deberían ser responsables en su uso de la libertad. «Su estatus privilegiado obliga a los medios a levantarse por encima de las preocupaciones meramente comerciales y servir a las verdaderas necesidades e intereses de la sociedad», advertía Juan Pablo II. Evitar la violencia excesiva podría ser un buen paso en esta dirección.

LA REBELDÍA ADOLESCENTE

Ningún hombre conoce lo malo que es
hasta que no ha tratado de esforzarse por ser bueno.
Sólo podrás conocer la fuerza de un viento
tratando de caminar contra él,
no dejándote llevar.
C. S. Lewis

Una conversación sorprendente

Un personaje norteamericano visitaba en cierta ocasión una ciudad al norte de su país y le llamó la atención un joven a quien veía todos los días tumbado en el césped. Entabló con él una conversación que fue más o menos así:

-¿Tú no estudias?, ¿no tienes ocupación?
-¿Como cuál? -dijo el chico, entreabriendo un ojo.
-Podrías estudiar.
-¿Para qué?
-Para ingresar más adelante en la universidad.
-¿Para qué?
-Para obtener un título y poder trabajar.
-¿Para qué?
-Para poder ganar mucho dinero.
-¿Para qué?
-Pues..., para que puedas adquirir una buena casa, y muchas cosas más -contestó aquel hombre, ya un poco perplejo.
-¿Para qué?
-Para que en tu vejez disfrutes de lo que tienes y descanses.
-Pues eso es justo lo que estoy haciendo ahora: descansar.

A la gente joven no se le pueden hacer planteamientos como los que este personaje ofrecía a aquel chico. Con ideales de ese tipo es difícil dar sentido a la vida de nadie.

Y el caso es que a veces, con nuestros cortos ideales, podemos darles bastante motivo para pensar así. Y se une a que la etapa adolescente facilita un cierto aire desmitificador, como de persona que cree que ya lo ha visto y probado casi todo -y casi siempre con cierta decepción-, y no encuentran sentido a casi nada. Algo parecido a lo que queda caricaturizado en esta anécdota.

Pueden pasar por una fase en la que parece como si para ellos lo importante fuera sólo lo inmediato, y no se atreven a creer en nada más, porque tienen miedo a decepcionarse luego. Prefieren creer en poco y esperar en nada, porque así se sienten más seguros.

Cuando veamos que les sucede algo de esto, hay que procurar darles ánimos y respaldar su confianza en sí mismos. Decirles que es mejor soñar un poco aunque luego a veces uno se equivoque. Tener esperanza, aunque a veces se vea defraudada.

Apostar por algo en la vida,
sin resignarse a que todo siga
en la mediocridad.

Idealismo y vanidad. La fábula de Narciso

Cuenta la leyenda que Narciso era hijo de un río y de una ninfa. Y por lo visto era un niño muy guapo.

Narciso fue creciendo, y pronto fue un joven apuesto. Lo malo es que rechazaba el amor que le ofrecían y permanecía insensible al cariño de los demás. Sólo estaba pendiente de sí mismo. Así fueron pasando los años hasta que un día de mucho calor, después de una cacería, el muchacho se detuvo en una fuente para refrescarse. Al inclinarse para beber, Narciso vio su imagen reflejada en las aguas..., y se enamoró perdidamente de su propia figura.

Y allí se quedó Narciso, días y días, semanas y semanas, indiferente a todo lo que le rodeaba. Y allí, inmóvil como una estatua, absorto en la contemplación de su propia imagen, se dejó consumir por el hambre y la soledad hasta desvanecerse y caer sin vida sobre la hierba. Esta vieja leyenda ha dado el nombre de narcisismo a esa ingenua vanidad de quienes ante el espejo alimentan sin cesar la admiración hacia sí mismos.

La tragedia de Narciso tiene otras formas mucho más corrientes, más a nivel de calle. Aparece como un idealismo, ingenuo y perezoso a la vez, que inunda los afanes de muchas chicas y chicos jóvenes. Están llenos de proyectos: van a ser grandes genios, egregios artistas, creadores incomparables...; y a continuación reconocen que van mal en sus estudios, que jamás leen un libro, que no saben lo que es madrugar.

Piensan que están llamados a ocupar puestos preeminentes, que están destinados a ser como aquel gran empresario que se hizo a sí mismo en unos pocos años y ahora es inmensamente rico. Imaginan que triunfar en la vida es un camino sencillo, de sueño azul, glorioso, placentero y gratificante.

Van por la calle imaginando las miradas de admiración, las miradas de envidia, que sin duda le dirigen los conductores, los peatones, todos.

Y un día reciben un halago (quizá de cumplido) por algo que han hecho, y ya se ven como un nuevo Mozart o un nuevo Goya. Y en seguida creen ser un genio mundial, un superhombre. Y se comportan como piensan que corresponde a alguien así, de forma anárquica y distinta, como un hombre al que poco queda que aprender, y que vivirá con sólo sacar un poco de partido a su inmenso talento.

Pero la vida no suele ser así. Porque la realidad es terca.

Y para hacer cualquier cosa seria en la vida,
hay mucho que trabajar,
mucho que aprender,
mucho que tachar.

Han de comprender que nunca podrán crear si anteponen hoy sus sueños a la realidad. Quizá convenga recordarles aquello de Thomas Edisson de que el genio se compone de un uno por ciento de inspiración y un noventa y nueve por ciento de transpiración, de sudor, de trabajo.

-Pero decías antes que era bueno que fueran personas con ideales altos...

Sí, pero tan importante como tener grandes proyectos e ideales es aprender a traducirlos en una lucha ordinaria de la dura realidad de cada jornada, porque hay demasiado idealista que se ha dejado ganar terreno por los halagos de la vanidad o la simpleza.

La vanidad lleva a creerse algo distinto a lo que uno realmente es. El vanidoso piensa que hace maravillas y se siente herido si los demás no lo valoran. El hechizo de la vanidad los problematiza y sufren tremendamente.

--¿Y qué remedios propones?

El mejor remedio es un poco de realismo:
para unos, será comprender que los genios suelen ser inteligencias trabajadas por un estudio profundo;
para otros, abrir un poco los ojos y descubrir las cualidades de los demás, que es una excelente forma de aprender;
para los que pasan horas ante el espejo y aún así no están seguros de que les guste lo que reflejan, ser menos puntillosos en cuanto a su aspecto físico;
para todos, rechazar el engañoso halago de la adulación (propia o ajena), y comprender que el objetivo de la vida no puede ser algo tan pasajero como la opinión ajena o el brillo de los aplausos.
Los personajes famosos, esos que saborean las mieles de la gloria, cuando son un poco sensatos -y sinceros- reconocen que sólo con esas satisfacciones no se puede llenar una vida. Que vale más un poco de cariño que todos los aplausos del mundo. Que, a veces, han logrado todos esos aplausos pero, en esa lucha, han perdido el cariño de los suyos, y están tristes.
Hay que aspirar a ser buena persona y a ser coherente con uno mismo. También se puede desear que los demás lo crean así, y lo valoren. Pero esto último ya es más difícil y, sobre todo, menos importante. Muchas veces hay que contentarse -y no es poco, es lo principal- con estar satisfecho con uno mismo. El aplauso que importa y que de verdad satisface es el que proviene de nuestro interior, de la conciencia de la obra bien hecha.

La fiebre del "no es esto"

Cuenta la tradición que, en cierta ocasión, un bandido llamado Angulimal fue a matar a Buda. Y Buda le dijo: "Antes de matarme, ayúdame a cumplir un último deseo: corta, por favor, una rama de ese árbol."

Angulimal le miró con asombro, pero resolvió concederle aquel extraño último deseo, y de un tajo hizo lo que Buda le había pedido.

Pero luego Buda añadió: "Ahora, por favor, vuelve a pegar la rama al árbol, para que siga floreciendo."

"Debes estar loco -contestó Angulimal- si piensas que eso es posible."

"Al contrario -repuso Buda-, el loco eres tú, que piensas que eres poderoso porque puedes herir, matar y destruir. Eso es cosa fácil, de niños. El verdaderamente poderoso es el que sabe crear y curar."

Para destruir, para arrasar, para gritar de forma estéril, para estar diciendo siempre que todo esta mal, que no es esto...; para todo eso no hace falta arte, ni ciencia, ni esfuerzo, ni cualidades.

-De todas formas, siempre he preferido la rebeldía al conformismo burgués, porque pienso que no estar satisfecho del mundo en el que se vive y querer cambiarlo es algo digno de alabanza.
Yo también, pero la rebeldía, que es necesaria, debe reunir ciertas condiciones, y quizá la primera sea saber contra qué nos rebelamos.

-Contra el mal, contra la injusticia, contra la mediocridad...
Bien. Pero empezando por el mal, la injusticia y la mediocridad que haya en uno mismo. No podemos ser como esos rebeldes de pacotilla que ni estudian, ni dan ni golpe, ni pueden ponerse a nadie como ejemplo de nada. Lo suyo más que rebeldía son ganas de incordiar.
La historia está llena de ejemplos de rebeldes que cuando llegaron al poder se volvieron burgueses. Y de rebeldes que, al fracasar, se convirtieron en resentidos que sólo sabían hacer crítica destructiva.

Es muy fácil decir que algo está mal
y que hay que cambiarlo.
Lo difícil -y lo que hace falta-
es aportar ideas positivas
y conseguir cambiarlo realmente.

Ante el dolor, la humillación o la desgracia

La adversidad y el dolor se presentan en la vida de todos. Es una realidad sencilla y patente ante la que caben reacciones muy diversas.
Unos se crispan, maldicen y patalean. Otros se refugian en la melancolía, pero la melancolía es como una mano engañosa que se tiende hacia nosotros y que nunca logramos alcanzar: es pasajera, volátil, fugitiva.
La adversidad y el dolor no deben verse como cosas tan terribles. La mayoría de los pensadores que han afrontado seriamente el problema dicen que con ellos viene una enseñanza siempre útil para nuestra vida; que cuando se saben recibir pueden transformarse en algo positivo.

Los golpes de la adversidad
son amargos,
pero nunca estériles.

Los padres deben dar ejemplo de serenidad frente a los reveses de la vida, de mantener la alegría, de esos valores que se manifiestan cuando, frente a un golpe de destino, lo sabemos aceptar. En la adversidad suele descubrirse al genio, en la prosperidad se oculta, afirmaba Horacio.

La alegría es una muestra de que va bien todo el entramado de virtudes de una persona. Es como un síntoma claro de que una vida está bien construida, que posee resortes -como decía Cervantes- para echar las penas fuera del alma y ser feliz.
El dolor y la adversidad constituyen todo un espectro de contrastes en las personas. Unos, con muy poco, se desesperan. Otros, con mucho más, se crecen. El problema no está en que esas adversidades o esos dolores sean muchos o pocos, sino en la riqueza espiritual de las personas que los sufren, en su categoría personal y en el modo en que los asumen. Por eso ha llegado a decirse que la valía de las personas suele ir en función inversa a las facilidades que han tenido en sus vidas.

Autosuficiencia y consejo

Cuentan que en un puente estrecho, de aquellos típicos que se encontraban hace unos siglos como colgados entre las dos orillas de un torrente, se paró en cierta ocasión un mulo, afirmándose con terquedad en el sitio.
Intentaron arrastrarlo por la cabeza, empujarle, e incluso molerle a palos las costillas, pero no había modo de hacerle avanzar. A uno y otro extremo del puente la gente esperaba con impaciencia.
Hasta que llegó uno que parecía entender de mulos, se acercó, agarró al mulo por el rabo y tiró de él hacia atrás. Al sentir que le querían hacer retroceder, el animal salió como una flecha hacia adelante, dejando el paso libre.
Hay personas que son como aquel mulo: el mismo espíritu de contradicción. Parece que están esperando a saber de qué se habla para decir que ellos piensan lo contrario. Su norma principal es decir y hacer lo opuesto a lo que se diga o se haga.
Para educar a esas personas, quizá lo mejor sería contratar los servicios de un experto en testarudos, como ése de la anécdota, para que les diga en cada momento lo contrario de lo que de ellos se quiera conseguir.
Es triste ser tercos como aquel mulo, o tan autosuficientes que nunca sepamos aceptar un consejo. Todos necesitamos de alguien que nos ayude y nos comprenda; de alguien, al menos, con quien poder desahogarnos alguna vez.

Desahogarse un poco
y pedir ayuda
a quien nos la puede prestar
es ya un paso importante.

Primero, porque significa que ya nos hemos dado cuenta de que necesitamos esa ayuda.
Después, porque al explicar las cosas a otra persona, suelen adquirir más objetividad y entonces ya las comprendemos mejor. Además, el mero hecho de contarlo produce ya un gran desahogo.
Y por último, porque seguro que nos pueden ayudar mucho con algún buen consejo.

--Algunos dicen que quienes piden consejo para todo van como a remolque de los demás, que son gente de poca personalidad.

Pedir consejo no implica seguirlo siempre, ni descargar en quien nos aconseja la responsabilidad de la decisión. No quita que sigamos siendo los autores y supremos responsables de nuestras vidas. El consejo hay que tomarlo de quien nos merezca confianza, y luego decidir por nuestra cuenta.
Como el niño que aprende a nadar o a montar en bicicleta, poco a poco debe ir soltándose de quien le enseña, para poder aprender. Luego, sin que le estén sujetando, seguirá recibiendo consejos para mejorar su estilo. Pero tan equivocado sería sostenerle indefinidamente como dejarle caer mil veces mientras no logra aprender la técnica del equilibrio.
Es muy duro para cualquiera no tener a nadie que le sepa dar un consejo oportuno en los momentos de dificultad. Les sucede a veces a las personas mayores, y sucede con más frecuencia a los niños. Muchos no tienen ningún amigo de su edad ni ningún adulto a quien abrir su corazón, nadie en quien confiar.
Pero más aún sufren aquellos que sí tienen en quien confiar, pero no quieren hacerlo porque son demasiado orgullosos y se empeñan en rumiar pesadamente en soledad lo que seguramente se arreglaría con facilidad en una sencilla conversación de padre a hijo, o de hermanos, o de amigos.
Siempre contribuirá en gran medida a la paz y la alegría en la familia que todos se preocupen por ayudar.

Pero a veces resultará más importante
que aprendamos a dejarnos ayudar,
a escuchar esa voz amiga
que tiene la lealtad de darnos un buen consejo.

Son muchos los que recuerdan con emoción uno de esos encuentros providenciales con un consejo que determinó el cambio de rumbo de una vida.

Corregir en la familia. Las cuatro reglas

El adolescente tiende por naturaleza a enjuiciarlo todo, tiene una considerable visión crítica de lo que le rodea.

--Eso no tiene por qué ser malo. Puede ser muy positivo.
Por supuesto. Pero para que lo sea realmente, para que esa crítica sea positiva, habría que establecer una especie de reglas del juego. Podríamos intentar resumirlas en cuatro:
Primera. Para que alguien tenga derecho a corregir, tiene primero que ser persona que esté capacitada para reconocer lo bueno de los demás, y que sea capaz también de decirlo: que no corrija quien no sepa elogiar de vez en cuando.
Porque si una persona no reconoce nunca lo que su hijo o su mujer o su marido hacen bien -y seguro que harán cosas bien, probablemente más que las que hacen mal-, ¿con qué derecho podrá luego corregirles cuando fallen? El que nada positivo encuentra en los demás, tiene que replantear su vida desde los cimientos: algo en él no va bien, tiene una ceguera que le inhabilita para corregir.
Segunda. Ha de corregirse por cariño. Tiene que ser la crítica del amigo, no la del enemigo. Y para eso, tiene que ser serena y ponderada, sin precipitaciones y sin apasionamiento. Tiene que ser cuidadosa, con el mismo primor con que se cura una herida, sin ironías ni sarcasmos, con esperanza de verdadera mejoría.
Tercera. Tampoco debe darse la corrección sin antes hacer examen sobre la propia culpabilidad en lo que se va a corregir. Cuando algo marcha mal en la familia, casi nunca nadie puede decir que está libre de culpa.
Además, cuando uno se siente corresponsable de un error, corrige de forma distinta. Porque corrige desde dentro, comenzando por el reconocimiento de la propia culpa. Y el corregido lo entenderá mucho mejor, porque empezamos por compartir su error con el nuestro, y no lo verá como una agresión desde fuera sino como una ayuda desde dentro.

--Bueno, estás poniéndolo difícil...
Es que la crítica destructiva es tan fácil como difícil es la constructiva.
Resulta muy eficaz que en la familia haya fluidez en la corrección, que se puedan decir unos a otros las cosas con normalidad. Que los agravios o los enfados no se queden dentro de los corazones, porque ahí se pudren.

--Te falta la cuarta regla.
Cuarta. Es una regla múltiple, inspirada en las que señala López Caballero. Se refiere a la forma de llevar a cabo la corrección:
ha de ser cara a cara, pues no hay nada más sucio que la murmuración o la denuncia anónima del que tira la piedra y esconde la mano;
a la persona interesada y en privado; si no, suele ser contraproducente;
sin comparar con otras personas: nada de "aprende de tu primo, que saca tan buenas notas", o "del vecino de arriba que es tan educado...";
con mucha prudencia antes de juzgar las intenciones: hay que presuponer buena voluntad;
no hablar de lo que no se ha comprobado bien, pues de lo contrario, juzgamos con una frivolidad que espanta; corregir sobre rumores, suposiciones o sospechas, supone hacer méritos para ser injusto: recuerda aquello de que el bien debe ser supuesto, el mal debe ser probado, y eso otro de oír la otra campana, y saber quién es el campanero...;
específica y concreta, no generalizadora; sabiendo centrarse en el tema, sin exageraciones, sin superlativos, sin abusar de palabras como siempre, nunca...;
hay que hablar de una o dos cosas cada vez, porque si acumulamos una larga lista, parecerá una enmienda a la totalidad más que un deseo de ayudar;
sin reiterarlas demasiado: hay que dar tiempo para mejorar..., y además, la excesiva machaconería se vuelve también contraproducente;
hay que saber elegir el momento para corregir o aconsejar, que ha de ser cuanto antes, pero esperando a estar -los dos- tranquilos para hablar y tranquilos para escuchar: si uno está aún nervioso o afectado por un enfado, quizá sea mejor esperar un poco más, porque de lo contrario probablemente se estropeen más las cosas en vez de arreglarse;
y poniéndose antes en su lugar, haciéndose cargo de sus circunstancias, procurando -como dice el refrán- calzar un mes sus zapatos antes de juzgar.
Actuando así, se corrige de modo distinto. Incluso veremos que muchas veces es mejor callarnos: hay quien dijo que si pudiéramos leer la historia secreta de nuestros enemigos, hallaríamos en sus vidas penas y sufrimientos suficientes como para desarmar toda nuestra hostilidad.

Aprender a equivocarse. El perfeccionismo

Todos hemos conocido chicos y chicas pequeños que acaban siendo personas raras por culpa de una especie de terror a hacerlo mal.
Ese chico, o esa chica, a lo mejor no quiere jugar al fútbol o al baloncesto en el colegio, porque dice -y no es para tanto- que no juega bien. O jamás sale voluntariamente a la pizarra, porque le aterra la posibilidad de no saber contestar perfectamente. O no quiere participar de un juego que no conoce, porque no quiere arriesgarse a ser el perdedor hasta que haya conseguido dominar bien todas sus reglas.
Los perfeccionistas son personas que tienen cosas muy positivas: creen en el trabajo bien hecho, procuran terminar bien las cosas, ponen ilusión en cuidar los detalles.
Pero tienen también bastantes negativas: viven tensos, sufren mucho cuando ven que no siempre pueden llegar a la suma perfección que tanto anhelan, su minuciosidad les hace ser lentos, y con frecuencia son demasiado exigentes con quienes no son tan perfeccionistas como ellos.
Una de las cosas más difíciles de aprender es a equivocarse. No me refiero al hecho en sí de fallar, de cometer un error, que eso es muy fácil. Hablo de equivocarse y no venirse abajo, de saber reconocer un error sin sentirse terriblemente humillado. Que no nos suceda como a Guille, el hermanito de Mafalda, aquella vez que su hermana lo encontró llorando desconsoladamente:

-¿Qué te pasa, Guille?
-Me duelen los pies -responde entre pucheros.
Mafalda se fija en los pies del crío y le explica:
-Claro, Guille, te has puesto los zapatos cambiados de pie, al revés.
Guille, tras un instante para comprobar el hecho indiscutible, comienza a berrear más fuerte. Mafalda le interrumpe:
-¿Y ahora?
-¡Ahora me duele mi odgullo!

Los fracasos son algo connatural al hombre, le siguen como la sombra al cuerpo. Todos nos equivocamos, y normalmente más de lo que creemos. Por eso, cuando los perfeccionistas se derrumban al comprobar que no son perfectos, demuestran con ello ser personas que cuentan poco con la realidad.
Debemos aprender a darnos cuenta de que no es una tragedia equivocarse, puesto que la calidad humana no está en no fallar, sino en saber reponerse de esos errores.

--¿Y no crees que tenemos algo de culpa a veces los padres?
Se equivocan los padres que crían a sus hijos con estilos perfeccionistas. Quizá educan a su hijo para que jamás suspenda o jamás rompa un plato, cuando más bien deberían educarle para que se esmere en ser un buen estudiante y procure que no se le caiga el plato, y -sobre todo- para que sepa sacar fuerza de cada error y sea capaz de volver a estudiar con ilusión o de recoger los pedazos del plato roto.
Porque errores los cometemos todos. La diferencia es que unos sacan de ellos enseñanza para el futuro y humildad, mientras que otros sólo obtienen amargura y pesimismo. Conviene educar a los chicos de modo que tengan capacidad de superar los tropiezos con deportividad.
Da pena ver a personas inteligentes venirse abajo y abandonar una carrera o una oposición al primer suspenso; a chicos o chicas jóvenes que fracasan en su primer noviazgo y maldicen contra toda la humanidad; a otros que no pueden soportar un pequeño batacazo en su brillante carrera triunfadora en la amistad, o en lo afectivo, o en lo profesional, y se hunden miserablemente. El mayor de los fracasos suele ser dejar de hacer las cosas por miedo a fracasar.

Una aclaración sobre la humildad

Son muchas las personas -explicaba con gracia C. S. Lewis- que piensan que humildad equivale a mujeres bonitas tratando de creer que son feas, o personas inteligentes tratando de creer que son tontas.
Y como consecuencia de este malentendido se pasan la vida intentando creerse algo manifiestamente absurdo y, gracias a eso, jamás logran ganar en humildad.

No debe confundirse la humildad
con algo tan simple y ridículo
como tener una mala opinión
acerca de los propios talentos.

La humildad nada tiene que ver con una absurda simulación de falta de cualidades.

-Pues es un error bastante extendido.
Ya lo creo, y durante siglos se han alzando contra él muchas voces sensatas que venían a recordar cómo la humildad no puede violentar la verdad, y que la sinceridad y la humildad son dos formas de designar una realidad única. La humildad no está en exaltarse ni en infravalorarse, sino que va unida a la verdad y a la naturalidad.
Quizá, para aclarar conceptos, podemos dejar claro primero lo que no es humildad:
No se logra la humildad en la familia humillando a los demás (así, suele conseguirse habitualmente lo contrario).
Ni regateando los legítimos y prudentes elogios a las buenas acciones de los hijos o del cónyuge, con la excusa de evitar que se envanezcan.
Tampoco conviene a la humildad la continua comparación con otras personas, puesto que a una persona no le viene la justa medida por su relación con otras, sino, ante todo, por lo que de natural debiera ser.
Ni consiste tampoco en echarse encima toneladas de basura. Porque, además, esas personas autoculpistas no suelen creerse lo que dicen. Se pasan la vida diciendo que tienen muy mala memoria, que son un desastre, que no dan una a derechas...; pero suelen decirlo de modo genérico, y no les gusta que sea otro quien lo dé a entender, y menos si se desciende a lo concreto: cuando van conduciendo, por ejemplo, la culpa será siempre de otro conductor, del coche, o de la carretera, o de que le han distraído; y en el deporte, resultará que le han dado mal el balón, o que el terreno no estaban bien; etc.
Tampoco es humildad esa triste y victimista actitud de quien dice "es que soy así" y se abandona a sus propios defectos sin molestarse en luchar por mejorar. Eso puede ser comodonería o inconstancia, pero nunca humildad.

¿Soportarlo todo? Error de una madre

«Es una cosa que ha ido empeorando en casa de día en día desde hace ya tiempo -se lamentaba con amargura una chica de diecisiete años.
»Antes, mi madre tenía más autoridad, pero ahora está como arrinconada y apenas le obedece nadie en nada de lo que dice.
»La casa se ha convertido en una especie de pensión donde la gente sólo aparece para comer, dormir y pedir dinero. Cada uno vive a su aire, es frecuente que lleguemos tarde a casa sin avisar, y es raro el día que no discutimos.
»Mis dos hermanos pequeños han perdido el respeto a mi madre. Le llevan siempre la contraria, y alguna vez, en medio de esos enfados, han llegado a insultarla. Me duele ver cómo la tratan, pero no me atrevo a decirles nada, porque la verdad es que tengo que reconocer que yo a veces también he actuado bastante mal y no estoy en condiciones de echarles en cara nada.
»Mi padre está siempre fuera, desde que cambió de trabajo, y cuando llega a casa no está para nada. Además, como tiene un genio fatal, mi madre prefiere no decirle nada de los disgustos que le damos, y hace bien, porque creo que sería casi peor.
»Ella sufre mucho y soporta todo con una paciencia y una humildad admirables.»

-Pues creo que es un error consentir esas actitudes a los hijos.
Por supuesto, pero estando ya consolidadas, no es nada fácil reconducirlas. Tendría que servir este ejemplo como experiencia para plantear bien las cosas desde el principio, porque la actitud de esa madre ni es paciencia ni es humildad, como pensaba su hija. No puede ser virtud dejarse avasallar de esa manera. En la familia, como en todos sitios, hay que empezar por exigir que a uno le traten con respeto, y eso no es orgullo ni vanidad.
Hay veces en que a una persona le toca sufrir un drama familiar muy doloroso, y a lo mejor casi lo único que puede hacer es soportarlo todo pacientemente. Pero lo normal es que todos tengamos que dejar las cosas claras todas las veces que haga falta hasta conseguir que se nos respete.
Quien insulta, sobre todo si es con frecuencia, se descalifica a sí mismo. Y quien lo soporta habitualmente con gesto de víctima puede ser admirable o heroico, pero a veces resulta que es, más bien, simplemente un poco tonto o un poco tonta.

Hay que poner la energía precisa
para defender los propios derechos,
y esto es compatible con la humildad.

Habrá que buscar una solución concreta a cada caso, pero raramente la postura ideal será soportarlo todo y callarse eternamente.

FUENTE: www.interrogantes.net

Los chicos ante la muerte

Los chicos ante la muerte

En octubre del año pasado hemos tenido una serie de desgracias familiares. La más importante, constituida por la muerte de mi suegro, fue motivo para largas charlas mi esposa, mis hijos y yo.

Antonio, así se llamaba mi suegro, vivía desde hacía ya algunos años con nosotros y con sus ochenta y un años resultaba ser la mayor de las siete personas que vivíamos en la casa y murió muy rápidamente, sin manifestar enfermedad, sin darnos tiempo a preparar nuestro ánimo para este triste evento. Esto nos llevó a pensar cómo afrontar el problema de dar la noticia a nuestros hijos y ayudarlos luego a superar el dolor, lo hicimos como pudimos, ahora ya sabemos como afrontar una situación como ésta. Entonces me di cuenta que casi siempre nos preparamos para la muerte de un ser querido, pero no nos preparamos para ayudar a nuestros hijos en este asunto. He aquí algunos consejos.

* Es importante explicar en forma clara a nuestros hijos lo sucedido, No es bueno decir que la persona fallecida se ha ido de viaje, ni decir que se ha dormido. Ambas afirmaciones crean en los niños la idea de que esa persona retornará de su viaje o despertará de su sueño. Se sabe además de algunos niños que temen dormirse porque han identificado el sueño con la muerte. No se debe temer al uso de palabras como "muerte" o "muerto" que, en los niños mayores, darán una idea clara de lo que ha sucedido.

* No es bueno abundar en detalles sobre cómo se produjo la muerte del ser querido, la explicación debe ser breve y clara.

* Se debe estar atento y escudriñar los sentimientos de los niños ya que, los más pequeños, suelen tener la sensación de ser culpables de la muerte del ser querido. Se le debe explicar en forma clara que lo que ellos hayan dicho o pensado no ha provocado la muerte del ser querido.

* Los niños, según sus edades, entienden la muerte de diversas maneras. Por lo general los chicos no entienden el significado de la muerte hasta los tres años. Entre los tres y los cinco años suelen considerar a la muerte como un estado reversible y temporal. Después de los cinco años entienden que la muerte es un estado definitivo, pero hasta los diez años no creen que pueda pasarles a ellos. Luego de los diez años suelen entender que la muerte es un estado definitivo y que necesariamente todos llegamos a ella. Claro que esto no es matemático y muchos de los niños que ya han pasado por la triste experiencia que significa perder a un ser querido, suelen ser muy adelantados en la comprensión de este fenómeno.

* Creo que no debe impedirse que participen del velatorio y sepelio, aunque tampoco se los debe obligar a participar de ello. En el caso de que ellos quieran hacerlo, se les debe explicar con anterioridad lo que van a ver en ese momento. Al permitirles participar de estos eventos les damos la posibilidad de experimentar la sensación de una despedida definitiva. Nuestros hijos participaron del velatorio de su abuelo, rezaron junto a su madre, y sirvieron de consolación a su madre que también pudo ayudarles a ellos a entender tal situación.

* No debemos temer llorar delante de nuestros hijos, ellos comprenderán y nos acompañaran en el dolor, pero creo que debemos evitar las situaciones de gritos escandalosos y signos de desesperación, pueden dejar en ellos una imagen sumamente negativa y desesperanzada.

* Si los niños sienten deseos de expresar su dolor, no debemos impedirlo. Quizás lo mejor es ayudarles a que lo hagan comunicándoles que nosotros también compartimos esa pena. Cuando el dolor no se exterioriza puede manifestarse de maneras no conscientes (pesadillas, dificultades en la escuela, etc.)

* Los niños se sienten mas consolados con un abrazo que con palabras sentidas.

* Si se tiene fe y se cree en la vida eterna, la cuestión será más sencilla, menos penosa. Porque esa separación definitiva, se transforma en la esperanza de reunirnos con al persona amada al final de nuestros días en presencia del Padre Eterno.

Bisexualidad: la indefinición

Escribe: Vanesa Pelayo





Hay muchas teorías al respecto y todas son muy interesantes, porque están bien fundamentadas. Algunos opinan que los bisexuales son, en realidad, homosexuales que niegan su condición real. Otros, que esa condición ya se inicia cuando el cerebro del niño todavía se está formando en el vientre materno. Los más osados concluyen diciendo que todos nacemos con una capacidad de relacionarnos con ambos sexos. Pero la realidad de los hechos sigue siendo enigmática… Tampoco en la escuela nos hablan sobre el tema y las preguntas cada vez son más.

Es mucho lo que escuchamos y vemos en los medios masivos de Comunicación como para que surjan interrogantes: en las novelas, en los diarios y revistas, en programas periodísticos y de espectáculos, entre otros.

El doctor y especialista, Fred Klein, en su libro "La opción sexual", clasifica la bisexualidad en diferentes categorías. No vamos a profundizar sobre ninguno de estos aspectos, porque en verdad, la intención de esta nota no es trasladar a las páginas de nuestro medio digital, los resultados de mi investigación (que es abundante y generosa... y muy ilustrativa) sino preguntarme y preguntarles: ¿por qué a los adolescentes no se nos empieza a hablar de estos temas?.

Hoy vemos muchos chicos y chicas, en actitudes de contacto afectivo que se acercan más a una relación bisexual que heterosexual, que según nos han enseñado, es lo normal entre un hombre y una mujer. ¿Pero esto significa entonces, que la homosexualidad masculina o femenina está mal..., es incorrecto eso?. Los tiempos han cambiado, pero no la mente de las generaciones que tienen la responsabilidad de trasladar a nosotros, respuestas... Respuestas a preguntas que muchas veces un menor no se anima a trasladar a sus padres, por vergüenza, por temor a que se molesten, o porque sencillamente, no sabrán cómo abordar el tema y explicárnoslo.

Desde el Proyecto "Jóvenes Comunicadores" nuestro profesor nos ha enseñado a buscar "respuestas". Y lo hace, entendemos todos sus alumnos, de la mejor manera que puede como cristiano. Primero hablando con nosotros (mucho), trasladando su parecer en una primera instancia. Luego nos sugiere libros o sitios digitales donde despejar aún más nuestra duda. Yo quiero agradecerle a nuestro profesor, porque en Portales cristianos como ACI Digital y Catholic.net hallé "respuestas" a mis interrogantes. Son "respuestas" católicas, claro. Alo mejor a muchos no les satisfacen porque esperan algo distinto. Pero yo les sugiero a los adolescentes que lean esta nota que empiecen por consultar estas páginas.

Por lo menos podrán aclarar muchas de sus dudas y seguir creciendo, porque no podemos madurar con dudas que nadie se muestra dispuesto a sentarse para aclararlas, sobre todo cuando se trata de temas tan sensibles a la moral, a la ética y a las buenas y sanas costumbres.

Hasta la aparición del Proyecto "Jóvenes Comunicadores" en Concordia, niños y adolescentes no habíamos encontrado un lugar donde expresar libremente nuestra ideas y pensamientos. Este medio digital ha creado este nuevo espacio para que muchos chicos de Concordia también puedan hacer lo mismo que hago yo. Invitamos a otros niños y adolescentes de Iberoamérica a sumarse con sus opiniones y pareceres a nosotros. Otro periodismo digital, otra forma de comunicarnos entre los menores ha nacido. Y de nosotros depende enriquecerla o ignorarla.

Si ocurriera lo segundo, entonces deberemos asumir que no nos cabe ningún derecho de exigir nada si no somos capaces, con responsabilidad, disciplina y compromiso, de sostener los escenarios que personas como mi profesor de Comunicación Social ha creado, sin recursos de los Gobiernos de turno (¿democráticos?), para cada uno de ustedes y de nosotros.

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